Palacio-Falabella-Providencia

Palacio Falabella, I. Municipalidad de Providencia

La importancia de ser Concejal

Los providencianos, en los próximos días, estamos invitados a escoger a 10 personas que nos representarán en los cuatro años que vienen. 

A pesar que las encuestas señalan que, aun cuando el voto es obligatorio, existe poco interés en la ciudadanía en este proceso que se avecina. 

Providencia es como esas ciudades balnearios que todo el mundo coincide en que son hermosas, divertidas, donde además sienten envidia por sus habitantes, como más de alguna vez se ha escuchado.

Todas estas ciudades, al igual que nuestra comuna, intentan ocultar la vida de los residentes que deben convivir con la parte oculta de esta dual convivencia. Algunos ejemplos, Providencia se menciona que es una comuna de barrios, pero a pocos se les escucha decir que para que los afuerinos se diviertan, a los residentes se les destruye la vida. El conocido barrio bohemio de Manuel Montt, es considerado por ciertos concejales como un barrio para que la gente se divierta y en esta perspectiva han otorgado 133 patentes de alcoholes que han destruido la vida de los residentes.

Los habitantes de la avenida tienen muchas “anécdotas” que contar acerca de cómo no pueden conciliar el sueño, ni tener tranquilidad aunque desesperadamente cierren puertas y ventanas, deben auxiliar a los borrachos a saber tirarse al suelo cuando hay baleos y recibir con permanente decepción que a pesar de las más de 500 llamadas por ruidos molestos, los demandados reciben “labor educativa” o recibir la respuesta de un Concejal que con mucha solidaridad les ha mencionado que “al que no le gusta que se vaya”.

 

Las paradojas del paraíso llamado Providencia

A lo que íbamos, Providencia necesita concejales que conozcan nuestra realidad, que pidamos que nuestros representantes sean parte de nuestra vida no es algo banal y lo que hace más inaceptable es ver a ciertos candidatos a representarnos con cuadernitos en las plazas, preguntando qué nos gustaría para Providencia. ¿Saben esos candidatos que las personas mayores deben pedir hora al CESFAM a las siete de la mañana? ¿saben que para los exámenes de sangre, solo se atiende a los primeros 30 que lleguen? ¿saben que ser derivado a atención hospitalaria es esperar demasiado tiempo que solo aumenta la gravedad del sindrome?

¿Conocen las cifras de residentes, especialmente mayores, que viven en una permanente pobreza disfrazada y que el programa que tiene el municipio para ese grupo etario es solo un barniz? ¿saben que Providencia ha dado más de 60.000 patentes comerciales, invadiendo barrios residenciales? ¿saben que los providencianos pagamos las mayores contribuciones de Chile, incluyendo a los jubilados que ese impuesto les corroe la vida?

Pensemos bien a quién dar nuestra preferencia, no cuesta mucho averiguar por ejemplo qué han hecho por Providencia en años pasados, qué contribución pueden hacer a las políticas públicas que mejoren nuestro standard de vida, qué conocimiento tienen de cómo es la burocracia municipal y que una vez electos no se pasen el tiempo averiguando cómo funciona.

También al pensar en el futuro, analicemos quiénes de los 69 candidatos pueden aportar conocimiento, inteligencia, mucha tenacidad para sacar las cosas adelante y especialmente mucha calle.

Pensemos y valoremos nuestro voto, si no lo hacemos tendremos mucho tiempo para arrepentirnos.

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Editorial