Vista nocturna Frontis Palacio Falabella, Municipalidad de Providencia

Balance de una gestión I

A partir del próximo mes de Diciembre los providencianos seremos testigos de la asunción de un nuevo gobierno comunal. Un nuevo Alcalde y 10 concejales de los cuales nueve no son reelectos.

Quizás esta sea la oportunidad para poner en relieve los complejos problemas que se siguen sosteniendo por años y que en lugar de optar por soluciones, se acrecientan y complican la vida de los providencianos, obligando a muchos a emigrar a otros espacios, permitiendo que el carácter residencial que nos distinguía, vaya rápidamente siendo violado por la intromisión de una vida totalmente diferente a lo que fueron los propósitos primigenios de nuestra comuna.

Particularmente el Concejo que termina, hizo ningún esfuerzo por regular el descontrolado aumento de patentes de alcoholes, que ya superan las 1.600 y que a sabiendas que con esa gestión destruían barrios residenciales aprobó sin control, su intromisión en la vida de los residentes. A mayor abundamiento el director de la comisión de alcoholes, a menudo señalaba que la cesión de una patente de esta naturaleza constituía “un aporte” para el barrio.

El aporte siempre significó que muchos providencianos vieron cómo se esfumaba su esperanza de llevar una vida como la que lleva la gente decente y en consecuencia, los que pudieron emigraron y los que no pudieron se “jodieron”.

A esta gestión los providencianos decimos gracias, pero no gracias. Ese tipo de aporte es preciso erradicarlo.

Otro concejal, que no estará en el nuevo Concejo, aconsejó a los moradores del barrio Manuel Montt que, si no estaban de acuerdo con las 133 patentes de alcoholes de que “disponen” en su vecindario, lo más aconsejable era que se fueran del barrio, toda una visión de respeto a quienes habían llegado primero a un barrio que otrora tenía otros antecedentes.

Los concejales sin duda, son como se entiende en Ciencia Política, el pilar del parroquialismo, es a ellos quienes recurren los vecinos para que se solucionen desde los problemas más básicos, algo que no ocurrió, salvo en casos muy solitarios que lamentablemente hoy no estarán en el nuevo Concejo.

Es evidente, que frente a este problema, no hubo interés en colaborar con los providencianos que los escogieron, varios de ellos fueron extraordinariamente distantes y probablemente, en este punto que señalamos, nunca tomaron en serio la gran preocupación de este derroche de otorgamientos y las pruebas más claras están en la negativa de generar una Ordenanza sobre el particular, a pesar que la ley no solo lo permite sino que lo promueve y el golpe de última hora de aprobar la emergencia de un nuevo “Patio Bellavista”, en la esquina de Avenida Italia con Bilbao. Un nuevo foco de disturbios, droga, delivery, contaminación acústica y delincuencia.

Los providencianos tenemos la esperanza que este nuevo gobierno no solo detenga esta ola de destrucción de nuestra convivencia, sino que con mucha fuerza genere las bases para que se retome la vida que los providencianos anhelamos.

De lo contrario habrá que recordar a Serrat cuando en su canción Pueblo Blanco señalaba, “escapad gente tierna que esta tierra está enferma que no te dará mañana lo que no te dio ayer, que no hay nada que hacer”.

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Editorial