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Crédito imagen: Vente Venezuela en X

Y Maduro lo hizo otra vez

Pocos días antes de morir el tirano populista de Chávez, le pidió a su pueblo que eligieran presidente a uno de los soldados predilectos de la mafia castrista, Nicolás Maduro. 

Este personaje, adiestrado por las milicias de Fidel, llegó al poder robándole la elección sin ningún remordimiento al candidato de la democracia, Henrique Capriles, a quien le llamaba “la princesita”. En su permanente estado de ficción le otorgó a Capriles el 49.2% de los votos, siendo una elección muy “peleada”.

Los primeros doce años, porque en el camino se reeligió, Maduro estuvo arduamente abocado a formar una corporación de mafiosos que saqueó a Venezuela, destruyó su tejido social enviando a más de seis millones de sus compatriotas al exilio, siguiendo el modelo de su padrino Fidel y creando, con apoyo de sus aliados rusos y cubanos, el mayor sistema represivo que existe en nuestra región, que se encargó de “suavizar” a la oposición.

Como un tirano que se sienta orgulloso de su rango, hace unos días celebró una “elección de toda democracia”, la que lo elegía con toda seguridad por tercera vez y en la cual se encargó de decidir quién podía o no presentarse, negó toda participación ciudadana, estableció quienes debían votar y en definitiva permitió una oposición que no era oposición.

Así las cosas, el triunfo estaba asegurado, debido a que como es lógico, él contaba los votos y su pueblo lo ama sin ambages. Sin embargo, con todos estos elementos a su favor, perdió la elección con un adversario muy mayor, enfermo, obteniendo el 30%.  Esto naturalmente exacerbó al tirano y cual pendejo, que lo es, se llevó la pelota y terminó el partido.

Si lo vemos desde un punto de vista objetivo, el narcotirano tiene toda la razón, a quién se le ocurre desafiarlo en el país de su propiedad, debe ser por eso que le ofreció al vencedor de 74 años arreglar el problema a los puñetes y de paso le ofreció zanjar de la misma manera a Elon Musk y a Javier Milei, quien, según sus palabras, “no le dura ni un round”. Todo un intelectual.

Nadie ha discutido, porque nadie se atreve a hacerlo, que un tirano debe ser inteligente, en realidad haciendo un raconto, es casi imposible encontrarlos.

Esto, sin duda debiera indignar al mundo, varios mandatarios rápidamente rechazaron la elección, sin embargo y aunque no sea sorprendente, tres de los más conocidos en la región, más algunos que solo les dio para dictadores y a quienes un mecánico diría que se les “tapó el chicler”, salieron a reconocer el “triunfo” de su tirano regalón, triunfo que no le reconocieron a Milei, por ser de derecha y para su desgracia ganó democráticamente. Varios de ellos, además, apoyaron la invasión de Rusia a Ucrania, pero condenaron enérgicamente la invasión en la República de Palestina, ambas con el mismo carácter genocida, pero una amiga y la otra enemiga.

Aunque el concepto de doble standard, está más manoseado que perilla de micro vale la pena recordar el lema de ciertos políticos. Si el tirano es de derecha hay que acabar con él, si es de izquierda y genocida hay que apoyarlo. Lamentable, no? Y si mejor condenamos todos los abusos, vengan de donde vengan y vayan para donde vayan?

Pero como no hay bien que por mal no venga, Venezuela tiene un presidente electo, a Edmundo le toca una tarea larga y difícil.

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El Providenciano